jueves, 27 de diciembre de 2018

Ese día

Y ese día, en el que los astros se alinearon y conjugaron el verbo perfecto para dar nombre a esto que estamos viviendo, ese día fue como nunca y como siempre: justo el momento donde nada se espera y descubrimos todo lo que estábamos esperando.

Tan lejana

Mi noción de lo real está anquilosada, ya no sé discernir si es en sueños o tal vez al estar despierto, cuando rompo esta maldita distancia infinita y poder así tocar tu cuerpo.
Aciago el día de hoy en el que te he sentido tan lejana, más si cabe que el resto, mi amor. Encogido el corazón, pensándote, ansiándote, maldiciendo la tortura del destino que me ha llevado a pasarme el tiempo contando los días que pasan, deseando que tú también lo hagas y llegue ese deseado momento en que me los cuentes, todos...bien cerca... susurrándome...bonito... hasta que tus labios se encuentren con los míos...

Así es el amor

Tú,  esa bailarina que deslumbra a todos...
Yo, un invisible viéndote bailar...
Así es el amor.

Déjame demostrarte

Déjame demostrarte que si alguna vez consigo tenerte, voy a quererte aún con más fuerzas que en estos momentos en los que lucho por ti.

Quiero ser...

Quiero ser el lecho firme de tus deseos más profundos, el alumno y el profesor en tus manos, el animal asustado que busca resguardo de la tormenta, la voz dormida que clama susurrarte al dormir y te pide hacer realidad tus sueños...

Ojalá nosotros

Ojalá tú, yo, aquí, ahora, en esta tarde fría, gris, que cala ahí fuera.
Ojalá nosotros, siempre, en cualquier parte, amándonos de cualquier manera.

Nuestra guerra

Mis manos se queman con el contacto ardiente de tus pechos mientras sientes la presión de mi miembro crecer contra tu vientre, tendido sobre ti sin dejar que mis labios paren de saciar su sed de  besos.
Quiero sentirte temblar en ese preciso momento en el que tu cuerpo, preso de deseo, sucumbe a mi lengua ansiosa de explorarte bien adentro.
Ansío fundirme contigo, entrar en ti y dejarme morir de placer en cada vaivén, contemplar tu cara y perderme en el brillo insaciable de tus ojos perdidos sobre mi cuerpo.
Necesito derramarme contigo, fusionar nuestros más íntimos trofeos, morderte el cuello a ritmo de jadeos, y acabar aullando de placer por ser mi todo, tú, mi cielo.