jueves, 27 de diciembre de 2018

Déjame...

No dejo de contemplar la imagen de tu cuerpo sobre las sábanas revueltas, tu pelo enmarañado caer sobre tu espalda, recogiéndolo en tus manos, y esa mirada, joder, tu mirada lobuna que es mi perdición.
Y al hacerlo, el deseo se adueña de mí, me noto completamente sediento y solo ansío beber del río que hay en tu mirar.
Déjame quemar este frío que traigo conmigo y arrojarme en tus ojos para caer al vacío infinito de tu alma.
Deja que mis ganas invadan mi cuerpo y me sienta arder en tu piel, que mis manos se pierdan en cada rincón y mis labios tatúen tu ser...
Deja que que pruebe tu calor y me invada tu olor, para así dibujar en la madrugada que nos acompaña este sueño y no despertar jamás.