Ese momento perfecto en el que nuestros cuerpos se entrelazan fundiéndose en esa cama testigo de nuestro ansiado encuentro.
Ese momento en el nuestras lenguas se buscan y se devoran, hambrientas de besos.
Ese momento en el que el deseo que emana de cada uno de los poros asciende desde los avernos.
Ese momento cuando entregamos nuestras almas a la pura pasión de nuestros anhelos.
Ese jodido dulce momento en el que te siento tan adentro...