Sentado en la cima de lo que en un lejano día llegó a ser un volcán, sigo los pasos de mi destino, buscando en el contacto pleno y salvaje de la Naturaleza la pasión comparable con lo que tú solo me haces sentir.
Aquí siento como la brisa me acaricia y me susurra, tal como harían tus manos y tu voz; puedo oler el aroma único, puro y sincero de la hierba mojada, tal como desprendería tu piel por cada uno de sus poros haciendo que mis instintos primarios despertasen tal y como están haciendo en estos precisos instantes en los que escribo estas líneas.
Mis ojos pueden contemplar la belleza absoluta de estos parajes, sintiéndome espectador privilegiado, deleitándome y memorizando esta estampa perfecta, tal y como haría si te tuviera a mi lado, dejaría que mis ojos recorrieran cada rincón de tu cuerpo, grabando en mis manos su tacto, su calidez, su curvatura para dar paso a mi boca y mis labios, tatuando tu piel con mis ansiados besos...